Ayer andaba yo un poco tristona, no por nada en especial, simplemente me levante con esa sensación. Supongo que hay veces que que nuestros anhelos y nuestros sueños nos recuerdan que siguen ahí, que necesitan que les presten un poquito de atención, que hay cosas que hay que trabajarlas un poquito más.
Hace un tiempo, para mí esos sentimientos eran malos....hasta que entendí que para nada son malos, son humanos y como todo sentimiento tiene su misión.
Ahora me siento una mujer mucho más completa desde que me enfado, desde que siento rabia, desde que hay días que siento tristeza y simplemente lo acepto tan cual. No duran más que unos poquitos días, es como un duelo de algo que llevas por dentro. Y como tal hay que dejarlo libre, son sentimientos que existen y hay muchisimo rechazo hacia ellos.
Pero también hay que entender para que sirven, al igual que la alegría, la euforia, la felicidad, el amor....no sabría decir en estos momentos cuales son los mejores. La tristeza no significa estar llorando como una madalena día si y día no, es simplemente un día que a lo mejor no tienes ganas de reir ( algo que me tuve que quitar como si mi sanbenito fuera que tuviera que estar todo el día de buen rollo....uffffff que carga), simplemente necesitas silencio.
Y con que pocas personas puedes compartirlo...pero yo lo adoro.El silencio te da la paz que necesitas para escucharte a ti mismo alto y claro y los hay tremendamente sobrecogedores y bellos. El más maravilloso que he vivido fué en mi casita de la sierra, allí en Cercedilla, una mañana que me levante para ir a trabajar y cuando abrí la puerta de pronto todo era de color azul.....no blanco, sino azul, y me encontré en pijama en medio de un manto de nieve ( que me llegaba por las rodillas ) sin sentir nada de frío.
Ver amanecer entre aquel aire tan limpio y aquella sensación creo que fué una de las experiecias mías que más me han dejado sin palabras.....evidentemente ese día no fuí a trabajar, jajajajajjaja. ( uyyyyyyy jefe fijate tu que nevadón que me ha caido que de aquí no me puedo ni mover , por suerte era un viernes ) y solo me dedique a disfrutar como una niña pequeña, sacar a mi perrilla a que jugara como una cabra montesa y admirar con los ojos como platos que la soledad y el silencio a veces son grandiosos.
miércoles, 25 de julio de 2007
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